Miércoles, Abril 26, 2017
   
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El ciervo y el corzo

No es extraño, dando un paseo o realizando una ruta por Sanabria y Carballeda, que os encontréis alguna cierva con su cría, que os mirarán curiosas para luego esconderse en la espesura del monte. Esta estampa, que parece salida de la película Bambi, es común en la época de cría, en la que las ciervas pastan tranquilas con sus pequeños cervatillos. A diferencia del macho, que suele vivir en solitario, las hembras forman grupos, siguiendo por orden de edad a la hembra más experimentada. De carácter errante deambulan apaciblemente dejándose ver sobre todo en las horas de menos luz. Los machos “tiran” su cornamenta cada año que renacerá en primavera con una punta más. Con la caída de las hojas, los bosques se llenan de sonidos roncos que inundan las noches, son los machos que pretenden con bramidos y peleas, enamorar a la mayor cantidad de hembras e incluirlas en su harén particular: es la época de la berrea. Entregados al amor, se olvidan hasta de comer y su carácter antes huidizo y curioso, se vuelve agresivo, enzarzándose en continuas peleas en las que entrechocan sus cornamentas en desafíos que duran noches enteras. Fruto de estos afanes nacerán nuevas generaciones que, custodiadas por sus madres, intentarán pasar desapercibidas mimetizándose con la vegetación hasta que sus patas adquieran la fuerza necesaria para convertirse en unos magníficos saltadores, corredores e incluso nadadores, cualidades que les proporcionarán ventaja frente a depredadores naturales como el lobo.
El ciervo, rey del bosque, campa libre por nuestros montes, de los que prácticamente llegó a desaparecer a principios del siglo XX, repoblándose con ejemplares venidos de Toledo, cuyos descendientes pastan hoy por la Reserva Nacional de Caza de la Sierra de la Culebra. No obstante su territorio se extiende a lo largo y ancho de la comarca, desde las cumbres a las praderas y, en ocasiones, los sembrados y huertos de los pueblos. Su huella es patente incluso en la toponimia de la comarca: poblaciones como Villardeciervos, cuyos habitantes reciben el nombre de “cervatos” o lugares como el “Puente Ciervas”, dan fe de la presencia de este animal en nuestra geografía.
El corzo, primo lejano del ciervo pero de porte menor, comparte espacio físico con éste, formando parte del paisaje sanabrés.

Algunos Links de interés:

http://www.sierradebaza.org/Fichas_fauna/04_01_ciervo/ciervo.htm

http://www.revistaiberica.com/iberica_natural/ciervo.htm

http://perso.wanadoo.es/monroy/visita/ciervo.htm

La berrea en YouTube. Luis Miguel Dominguez.

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