Miércoles, Agosto 15, 2018
   
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El Lobo

El Lobo

Cuando se nombra al lobo hay toda una generación que escucha los ecos de la música de “El hombre y la tierra” y ve desfilar ante sus ojos una imponente manada, corriendo montaña abajo, a la caza de una presa que garantice su subsistencia unos días más. Félix Rodríguez de la Fuente, que le dedicó sus programas de divulgación más memorables, nos mostró como nadie lo había hecho la vida del lobo ibérico.

Otra generación, sin embargo, que ha vivido en propia carne o escuchado de sus antepasados los enfrentamientos con el lobo, lo asocian con historias y leyendas, siempre en el papel del malo por antonomasia: Caperucita, Los Tres Cerditos… Cuentos narrados al amor de la lumbre que han transmitido un antagonismo casi genético.

El lobo es un animal contradictorio: carnívoro que consume abundante vegetal (le encantan las uvas), cazador que también come carroña, salvaje con fuerte organización social, al sur del Duero es especie protegida pero objetivo de caza al norte… temido y admirado a la vez. Es su parecido al hombre, su competencia directa con él, lo que le ha causado la mayor parte de sus problemas. En Sanabria y Carballeda, el hombre y el lobo han vivido frente a frente a lo largo de los tiempos. Aparte de los cuentos y leyendas, nos quedan muestras de esta lucha inmemorial en construcciones tan llamativas como los cortellos (Lubián, Barjacoba), las esperas (Otero de Bodas) o los corralones de piedra (Ferreras de Arriba, Sierra de la Culebra). Hoy en día, ganaderos y cazadores lo siguen mirando con recelo por los daños causados, pero también existe un creciente interés turístico en su observación y el seguimiento de sus rastros, incrementándose el número de visitantes que se acercan a nuestros montes con la esperanza de poder contemplarlo en su hábitat. El ejemplo más claro es el Proyecto del Centro Temático del Lobo, en Robledo, y la organización de cada vez más actividades centradas en su figura.

El lobo ibérico tiene en nuestras tierras uno de sus últimos reductos, con la mayor densidad de población en el sur de Europa. Nuestro lobo (Canis Lupus Signatus) es quizás más pequeño que sus otros primos, pero no por ello menos impresionante. Se caracteriza por sus bigoteras blancas en los belfos y una mancha más oscura en el pelaje sobre la cruz, conocida como silla de montar. Si escuchas una noche su aullido, es posible que el vello de tu piel reaccione antes que tu mente y si algún día tienes la fortuna de encontrarte con uno, te sentirás sobrecogido por la fuerza que desprende su figura: su cabeza, sus patas, sus ojos oblicuos y amarillentos le definen como auténtico Señor del Monte, y entenderéis mejor la mezcla de fascinación y miedo que ha marcado su relación con el hombre.

Para más información:

http://www.loboiberico.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Canis_lupus_signatus
http://felixlobo.lacoctelera.net/

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