Jueves, Junio 21, 2018
   
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Arquitectura tradicional

Arquitectura tradicional Con un poco de imaginación, contemplando la casa tradicional sanabresa se puede seguir el cordón umbilical que la une con la construcción castreña. Así, empezó siendo una vivienda circular en piedra, de una sola planta, con escasas y diminutas luces y cubierta de cuelmo (paja). Se amplió, ya rectangular, para albergar al ganado bajo el mismo techo y beneficiarse de su calor. Y finalmente, se elevó a dos plantas por necesidades de espacio y cambió la cubierta por la característica losa. Éste fue el salto definitivo, que permitió “sofisticaciones” como la escalera exterior, los corredores de madera –cubiertos o no, ventanas más amplias rodeadas de sillares e incluso algunos detalles ornamentales, principalmente circunscritos a los dinteles. Es una arquitectura marcada por los materiales disponibles –piedra, pizarra y madera (roble y castaño), la orografía de montaña y el áspero clima. Según nos desplazamos hacia el este, alejándonos de la sierra, vemos que la teja va sustituyendo a la losa (aunque conviven, incluso en el mismo tejado, en algunos pueblos) y ya en zonas limítrofes empieza a aparecer el adobe.

En el interior, la vida se organizaba en torno a la cocina y su llar, que era la laja de piedra donde se encendía el fuego. Junto a él se situaban los calderos y utensilios de cocina, los escaños donde sentarse, una mesa y al menos un arca que servía de panera y despensa. Cuando los tejados eran de cuelmo el humo se filtraba directamente entre la paja, pero con el cambio a la losa se construyeron chimeneas al exterior con curiosas variedades locales, como la candonga, sofisticada mezcla de chimenea y veleta que se orienta para evitar que entre el humo en la casa o las decorativas de adobe, de forma piramidal. El suelo de la planta superior era de madera y los tabiques de las habitaciones de cañizo entretejido o también madera.
Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional Cultura - Patrimonio :: Arquitectura tradicional De gran importancia para la vida rural eran las construcciones comunales, desde molinos, hornos, fraguas, hasta los cortellos o las esperas de los lobos. Éstas, como los pajares o las bodegas, se realizaban con materiales más vastos y ninguna ornamentación.

Son destacables los ejemplos de casas señoriales en la Carballeda (Villardeciervos, Manzanal de los Infantes, Muelas), con sillares finamente labrados y detalles como las delicadas balaustradas de hierro forjado.

Durante largo tiempo, las convenciones sociales repudiaron esta arquitectura popular e incluso la piedra se ocultaba tras cal o pintura. Afortunadamente, de un tiempo a esta parte se está produciendo una recuperación del aspecto tradicional y las nuevas construcciones se mantienen acordes a la piedra, madera y pizarra de antaño.

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